Los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026: ¿Una apuesta de ciudad o una plataforma para la política?
Los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026 representan, sin duda, uno de los mayores retos organizativos y una de las oportunidades más importantes que ha tenido la capital del Cesar para proyectarse en el escenario deportivo internacional. Su realización significó una transformación en infraestructura, inclusión social, turismo, desarrollo económico y posicionamiento de la ciudad como sede de grandes eventos.
Sin embargo, alrededor de este importante certamen también han comenzado a surgir inquietudes que merecen ser discutidas desde la opinión pública. Una de ellas tiene que ver con el protagonismo que ha venido adquiriendo el director de los Juegos, Elmer Jiménez Silva, cuyo nombre empieza a sonar con insistencia como posible aspirante a la Alcaldía de Valledupar.
En democracia, cualquier ciudadano tiene el derecho legítimo de aspirar a un cargo de elección popular. Esa discusión no admite reparos. Lo que sí debe ser objeto de análisis es si un escenario institucional concebido para organizar y realizar un evento deportivo de carácter internacional puede terminar siendo percibido como una plataforma para fortalecer una eventual candidatura política.
Las apariciones públicas, la exposición permanente en medios de comunicación, la participación en actos oficiales y el liderazgo visible de un proyecto de alto impacto generan naturalmente reconocimiento ciudadano. Cuando, además, ese funcionario es identificado políticamente por su cercanía con sectores tradicionales del departamento, específicamente el liderado por el representante Alfredo "Ape" Cuello, las preguntas resultan inevitables.
¿Se está promoviendo exclusivamente el éxito de los Juegos Parasuramericanos o también se está construyendo una imagen política de cara a las próximas elecciones locales?
Responder esa pregunta exige transparencia. No basta con afirmar que el trabajo institucional habla por sí solo. La ciudadanía necesita garantías de que las decisiones administrativas, la agenda pública, las estrategias de comunicación y el uso de recursos destinados al evento tienen como único propósito asegurar el éxito de los Juegos y no favorecer aspiraciones personales o partidistas.
Los grandes eventos deportivos deben convertirse en patrimonio de todos los ciudadanos, no en patrimonio político de quienes circunstancialmente los administran. La historia reciente de Colombia demuestra que obras, festivales y programas públicos han terminado, en algunos casos, siendo utilizados como vitrinas electorales. Precisamente por ello la vigilancia ciudadana y el control de los organismos competentes son indispensables.
Valledupar merece que el legado sea una mejor infraestructura deportiva, mayores oportunidades para las personas en condición de discapacidad, fortalecimiento del turismo y una economía dinamizada por la llegada de delegaciones internacionales. Ese debe ser el verdadero indicador de éxito.
Si en el futuro Elmer Jiménez Silva, decide oficializar una candidatura a la Alcaldía, será la ciudadanía quien evalúe sus propuestas, su experiencia y sus resultados. Pero mientras ejerza la dirección de un proyecto financiado con recursos públicos y de interés colectivo, resulta fundamental que exista una separación clara entre la gestión institucional y cualquier eventual proyecto político.
La traída de los Juegos Parasuramericanos a Valledupar, no pueden convertirse en el escenario donde se dispute anticipadamente la próxima campaña electoral. Por encima de cualquier interés particular o politiquero este tipo de eventos deben ser una oportunidad histórica para que Valledupar demuestre su capacidad de organización, inclusión y desarrollo.
La pregunta sigue abierta y merece una respuesta con hechos: Los Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026: ¿Una apuesta de ciudad o una plataforma política para impulsar la candidatura de Elemer Jiménez a la alcaldía de Valledupar con el respaldo del máximo dirigente del equipo azul?